Cada nuevo trabajo se convertirá en un verdadero hallazgo rítmico donde letras, presencia instrumental. modélica producción. elegancia derrochada y buen gusto, serán ya marca de la casa. En 1979 terminarán por afianzarse como factoría imbatible de éxitos millonarios, viéndose además agasajados por suculentas ofertas en las que se les ruega que fabriquen a medida nuevos estilos para otros artistas faltos de negritud rítmica: Blondie, Sister Sledge, Carly Simon o Diana Ross entre otros, sacarán partido de su genialidad como productores.
Chic seguirá grabando periódicamente, pero sus nuevos trabajos -bañados por una mayor dosis de rhythm and blues y más duros- resultarán menos tragables para un público de rostro pálido a pesar de su altísimo calibre. En 1983 se decide enterrar el grupo para al final centrarse solo en la producción, donde trabajos de David Bowie -impresionante el ritmo de su Let's dance-, Duran Duran, Mick Jagger o Madonna, dan fe de su calidad, lujo, prestigio y comercialidad.
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