Los mejores años de este Sonido Miami serán 1975 y 1976, tiempos en los que asentados en su magistral fórmula, lanzarán en su momento justo éxitos de gran precisión y que se compaginan con trabajos para otras compañías. A partir de 1977, su mezcla de funk blanco y rhythm and blues comercial empezará a diluirse frente a otros productos de impacto sonoro mayor, pasando a un segundo plano salpicado de éxitos esporádicos. Estuvo francamente bien mientras duró, y aunque este sonido parece ya superado, todavía está lejos de rendirse. En cualquier momento, tal vez el menos esperado, volverá a tener una nueva oportunidad que de seguro sabrá aprovechar. Tanto Filadelfia como Miami siempre han seguido al acecho, aunque para ser justos, intentar sustituir sus grandes y costosas secciones de cuerda, viento y ritmo, por sintetizadores y acompañamiento electrónico, tal vez funcione en otros tipos de música, pero jamás cuando se trate de acompañar a aquellas espléndidas voces que tan a menudo nos invitaban a bailar.
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